Dieta Paleo para principiantes

Comenzar una dieta Paleo significa realizar un cambio en las conductas alimenticias, en las que el cuerpo comienza a abastecerse de todo tipo de carne, aves y pescados, frutas, cantidades abundantes de verduras y grasas saludables contenidos en frutos secos y aguacate.

 Comienza con calma

Al principio los cambios para consumir solo alimento cien por ciento naturales, que son los permitidos en la dieta Paleo, se tornará complejo, pues los cambios en el organismo pueden manifestarse de inmediato.

Lo primero que se debe saber es que se deben eliminar los granos, azúcares, grasas trans, e hidrogenadas, estos presentes en todos los alimentos industrializados y empaquetados.

Pero, en el caso de los principiantes, estos cambios deben realizarse con calma. Puedes comenzar la primera semana reduciendo la cantidad de estos alimentos que consumes a diario, e ir restando esta cantidad cada día.

La segunda semana, puedes llevar a la mitad, la cantidad de granos o alimentos procesados que consumes generalmente.

Durante la tercera y cuarta semana, lo recomendable es reducir al mínimo el consumo de alimentos fuera de la dieta Paleo. Al cabo de un mes, el cambio en tu organismo será notable y podrás comenzar por completo esta dieta.

La importancia de eliminar el azúcar

La dieta de Paleo requiere que se elimine de nuestras comidas todo tipo de azúcares refinados, solo se recomienda la glucosa en frutas. Esto debido a que el azúcar en el cuerpo se convierte en grasas, si no se mantiene un estilo de vida activo, en el que le permita al cuerpo quemar esta sustancia.

Esta dieta se fundamenta en que muchos estudios atribuyen distintos tipos de enfermedades a el consumo de azúcares y alimentos súper refinados e hidrogenados.

Aprender a formar platos del día

Para la realización de cada plato, será importante que combines carbohidratos, importantes para nuestra condición de energía, así como proteínas, encargadas de causar una sensación de llenura y satisfacción en nuestro cuerpo después de comer.

Combina frutas y verduras como el plátano, la yuca o el calabacín, en formas de puré, ensaladas, sopas o simplemente preparadas al vapor.

Crea ensaladas de vegetales crudos como, lechuga, tomates, aguacate (componente de grasa saludable), pepinillos, repollo, zanahoria, espinaca.

En el caso de las proteínas, hay infinidades de maneras de preparar las carnes o el pescado. Por ejemplo, la pechuga de pollo funciona versátilmente en modo de filette, molida, o en trozos, y combinarlas con salsas naturales de vegetales, hacerlas en forma de parrilla para crear comidas.

La carne de res puede combinarse con hiervas que conserven su sabor. El pescado, por su sabor, permite preparaciones simples, podrá cocinarse a la plancha, al vapor, o al horno.

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